Por eso siempre tenemos que comprobar la etiqueta de los productos y leer la composición de todos los ingredientes para valorar hasta qué punto se trata de un producto natural. Sólo podemos ahorrarnos este trabajo si el producto tiene una etiqueta o certificación que conocemos.

De momento, las etiquetas y certificaciones en cosmética distan bastante en función del país en concreto, aunque se está trabajando para crear una certificación europea. Algunas de las más comunes son Ecocert, Soil Association o NaTrue. La primera de ellas, por ejemplo, certifica que como mínimo el 95% de los ingredientes tienen que ser naturales y procesados correctamente, y el resto han de formar parte de su lista de ingredientes permitidos.