Se acerca el día de la madre y eso me recuerda que no me siento como una madre común.  La verdad es que la maternidad y yo no nos hemos llevado muy bien que se diga.

Desde niña siempre quise ser madre y ahora que lo pienso siempre lo fui. Lo fui con mis hermanos, incluso discutía con mi madre si ella daba el ok a algo que querían hacer ellos y a mi no me parecía bien. Lo fui con mis amigos y como no con mis perros.

Con 24 años tuve una enfermedad y el medico me dijo que podría ser madre pero que era muy difícil o casi imposible. Para mi fue tremendo, recuerdo que estuve tres días enteros llorando hasta que no pude llorar más, no fui capaz de contárselo a nadie. Creyéndome  la mujer más fuerte del mundo, lo lleve como pude sola y como resultado un rechazo absoluto a ni siquiera intentar ser madre.

Convencida de ello decidí formarme en yoga para niños y yoga para embarazas, de esa forma podría vivir de cerca esa experiencia.

Pero la vida no es como a veces pensamos y un día conozco a Simeran mi marido, y el quería tener hijos y me propuso que lo intentáramos. Acepte, con ilusión y me quede embarazada con la mala suerte de que lo perdí.

Si cuando el medico me dijo que iba a ser muy complicado ser madre fue tremendo perder a ese bebe…aun más. Muchas mujeres pierden a sus bebes y la verdad es que muy pocas hablan de ello. Recuerdo cuando comente que lo había perdido la gente me decía “no te preocupes es muy común perder el primero” y yo me sentía fatal “ME DABA IGUAL QUE FUERA COMÚN” “yo había perdido a mi bebe” .

Un bebe que era un increíble regalo para mi y que de repente un día se fue. Me daba igual que fuera normal o no. Me acuerdo de dar las clases de yoga para embarazadas y hacer un esfuerzo sobre humano para no ponerme a llorar allí mismo.

Simeran estaba convencido de que íbamos a ser padres y lo intentamos otra vez, aunque reconozco que yo no quería. Recuerdo como si fuera ayer cuando fui a la ginecóloga y me dijo “si estas embarazada no te preocupes, que ya veras que esta vez sale para adelante, lo único que me importa es que sean mellizos”.

Al dia siguiente fui hacerme la eco y el cuando el chico que me la hizo dijo “aquí están, aquí hay uno y aquí hay otro” , Simeran dijo “¡otro que?” casi me muero. Si tenia miedo a uno imaginaros a dos y encima era lo que me había dicho mi doctora.

Siempre decimos que se nos junto el que perdimos con el segundo.

 

Recuerdo que me veía vídeos de youtube de madres felices para ver si se me pegaba algo.

Pero el miedo a perderles era más fuerte. No quería cogerles demasiado cariño por si acaso. Sinceramente si no has perdido un bebe no creo que me puedas entender. Pero gracias a Dios todo salio bien, nacieron un poco antes pero muy bien de peso.

 

Cuando llegamos a casa y  llego ese momento de ser esa madre que siempre quise…madre mía. Mellizos, sola todo el día porque Simeran estaba trabajando y llegaba por la noche. Sin dormir, sin comer, sin salir de casa ….y sin ese instinto de madre que pensaba que tenia.

Esta etapa ya os la contare porque me da para 500 post.

 

 

Pero a lo que iba hoy, es que una madre, es una madre y si te pones a pensar en todo lo que ha echo tu madre por ti…me da igual si es buena o mala TE DIO LA VIDA.

Solo os puedo decir que no hay nada que me haga más feliz que mis hijos me digan:

“Te quiero mama y me den un abrazo”

Compra le un regalo a tu madre cualquier día, cuídala, no son eternas. A lo mejor no fue la mejor madre del mundo pero cada uno lidia sus batallas como sabe y como puede.

Y en el día de la madre dale tu corazón, que un día su cuerpo alimento. Un abrazo, un te quiero mama.  Que lo que le compres se va a quedar en este mundo, tus palabras y tu abrazo se lo va a llevar a donde vaya.

Te quiero mama.

Ginebra